Thibault Van Renne
Master weaver hand-knotting a wool-silk TVR rug on a traditional loom in Rajasthan

Nuestra producción

Para producir nuestras alfombras quisimos volver a la autenticidad y al oficio del anudado, que, según se cree, tiene más de 3.000 años. Nuestras alfombras se producen de la manera más tradicional: son alfombras orientales anudadas a mano. Nuestro concepto único consiste en combinar el trabajo a medida con un diseño contemporáneo y personalizado. Aunque mucha gente no lo percibe, cada paso de la producción se realiza a mano.

Hemos dividido todo el proceso de producción en 10 oficios distintos. Cada oficio se ilustra con un breve vídeo; pase el cursor sobre las imágenes para ver cómo cobra vida cada paso.


1. Proceso de diseño

Crear un diseño único que sea diferente y, a la vez, atemporal y elegante, para que nunca canse la vista, exige mucho tiempo y esfuerzo. La extrema dificultad del diseño lleva a los anudadores al límite de su oficio. Y eso es precisamente lo que persigue Thibault Van Renne: superar una y otra vez los límites de lo posible para crear piezas de una belleza controvertida. "Aspirar a lo legendario".


2. Cardado a mano

Después de seleccionar cuidadosamente la lana, esta se carda a mano. El cardado es un proceso que desenreda, limpia y entremezcla las fibras para obtener una mecha de lana continua, con variaciones bien repartidas en sus tonos naturales de color. Deshace los mechones de lana y luego alinea una a una las fibras para que queden paralelas entre sí. Como en tantas cosas, nada se compara con la finura de algo elaborado a mano.


3. Hilado a mano

Tras el cardado a mano, nuestra lana se hila a mano. La irregularidad natural del grosor de la hebra hilada a mano confiere a cada alfombra su carácter único: al sumergirse en el tinte, el hilo absorbe menos donde el hilado es más apretado y más donde es más suelto. Sin pretenderlo, las hilanderas crean un hilo que, al teñirse, nunca es de color uniforme. En eso reside la belleza de nuestras alfombras.


4. Teñido

Una vez cardados e hilados a mano, nuestros hilos se tiñen: las madejas se fijan a una rueda. Esta rueda pasa por una gran caldera con una mezcla hirviendo de agua, tinte y fijador. Como todo se hace a mano, el hilo absorbe el tinte de forma desigual. El resultado son sutiles diferencias de color en el hilo.


5. Anudado a mano

Los hilos teñidos se montan en el telar. Varios anudadores trabajan codo con codo durante 6 meses (hasta 8 meses, según el diseño), nudo tras nudo, hasta completar el diseño entero. Siguen un plano sobre papel cuadriculado en el que cada cuadrado representa un nudo. Es comparable a una pantalla de ordenador, donde cada píxel representa un nudo que forma parte de la composición del diseño.


6. Lavado

Nuestros lavadores vierten abundante agua y jabón suave sobre la alfombra y la frotan con paletas. Así la alfombra queda más flexible y el jabón aporta todo su brillo y lustre a la pieza.


7. Secado

Después, la alfombra se seca en los tejados de los numerosos edificios de la zona de lavado y sus alrededores. Se deja dos días más al sol, lo que realza todavía más su brillo y su aspecto lustroso.


8. Tundido

Tras el secado, la alfombra se tunde hasta dejar el pelo a una altura normal. La tundidora se maneja a mano, lo que hace de esta técnica un proceso muy delicado, pues hay que aplicar exactamente la misma presión en toda la superficie para que la altura del pelo sea idéntica en toda la alfombra. Si algo sale mal, la alfombra se pierde.


9. Estirado

Después, la alfombra se estira sobre un bastidor de metal o de madera, donde permanece unos días para que quede perfectamente recta.


10. Tallado a mano

El último paso es el tallado a mano. Durante este proceso se recorta a mano, con tijeras, la parte del fondo del diseño. Lo realiza un equipo de artesanos para crear un singular efecto tridimensional, con un nivel de detalle extraordinario. Nosotros vamos un paso más allá y creamos alfombras con el tallado a mano más fino y logrado jamás realizado. El detalle de nuestro diseño se prolonga en el tallado a mano. Quien no conoce el mundo de las alfombras apenas puede creer que todo lo que hacemos se haga a mano. Pero así es. Aspiramos a lo legendario.

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